Las enchiladas son uno de los platillos más representativos de la cocina mexicana, reconocidas por su sabor intenso y su versatilidad. Su base es la tortilla de maíz, que se rellena con ingredientes como pollo, queso, carne o frijoles, y se baña en una salsa que puede ser roja, verde, de mole o incluso de crema. Este platillo se sirve caliente y suele acompañarse con crema, queso fresco, cebolla picada y, en muchas regiones, arroz y frijoles como guarnición.
La variedad de enchiladas en México refleja la riqueza cultural de cada estado. Por ejemplo, las enchiladas potosinas se preparan con tortillas teñidas de chile y rellenas de queso, mientras que las enchiladas mineras de Guanajuato se sirven con papas y zanahorias. Las enchiladas suizas, por otro lado, incorporan salsa verde con crema y queso gratinado, mostrando una fusión entre lo mexicano y lo europeo. Cada versión tiene una historia y un sabor que la distingue.
Más allá de su sabor, las enchiladas tienen un valor simbólico en la gastronomía mexicana. Son comunes en celebraciones familiares, comidas corrientes y menús de fonda, y representan la creatividad con la que se combinan ingredientes locales. Prepararlas es también un acto de tradición: desde la elección del chile hasta el tipo de tortilla, cada paso conecta con generaciones anteriores. Las enchiladas no solo alimentan el cuerpo, sino también la identidad cultural de México.